
1) Relato nº 1. Autora: Martona. Sin título.
La sala era amplia, la luz entraba a raudales por las grandes cristaleras, que ocupaban dos de las paredes de la habitación. Dos sofás de cuero negro, contrastaban con la mesa ovalada de cristal, que dejaba ver la mullida alfombra color teja, que cubría la mayor parte de la habitación. Encima de uno de los sofás, una copia de "El Grito", dos más de Modigliani; ahora no recordaba el nombre de las pinturas..., pero a quien podía importarle eso. Quizás al tipo bien vestido, que no le había quitado ojo, desde que entrara en la sala. Lo veía mirarle de refilón. Más de una vez lo había pillado mirándole de arriba a abajo, como si estuviera espiándome, si continuaba así tendría que llamarle la atención. De pronto se abrió una puerta corredera, que le había pasado totalmente inadvertida.
- El doctor le atenderá enseguida - casi le susurro a una bella enfermera, que antes de entrar de nuevo dentro de la consulta del prestigioso psiquiatra, dio un vistazo rápido a su uniforme, que se veía reflejado en el espejo, donde se miraba con recelo el próximo paciente.
2) Relato nº 2. Autora: Cyllan. Sin título:
- ¿Me das de beber? Estoy roto…
- Ya lo veo, en este espejo lo estás, pero no te doy de beber. Irás tú a la fuente, caminando muy despacio, y mirarás la tierra bajo tus pies desnudos. ¿Quién sabe si en aquel agua fresca encontrarás el espejo en el que verte entero? ¿Quién sabe si volverás observando el cielo como un niño, buscando el mejor ángulo para inmortalizarlo?
- Gracias doctor.
3) Relato nº 3. Autor: Adr. Título: "Desencajado".
Detrás está mi pasado. Y aunque está repleto de momentos dulces hay otros muy turbios, amargos, como de muerto. Me yergo tal como soy, recto, con porte elegante y distinguido; con afecto y pundonor camino. Como Doctor Honoris Causa enfilo a recoger mi premio. Un premio que no merezco por cosas buenas que nunca he hecho. Las lombrices son invertebrados que se arrastran por el subsuelo de mi cuello. Y guardan recuerdos. En un vientre blanco y terso de mujer deposité un cuchillo de sangre, afilado con los teamos del pasado y empapado en tés con miel y en unos cuantos abrazos muertos. ¿He dicho que no me lo merezco? Cosas que pasan... que le premian a uno por actos bondadosos hechos sin ánimo, como de muerto. Al fin y al cabo son mis libros por los que todos conocen a este escritor frustrado que una vez fue niño y luego asesino en solitario. Me pierdo. Miro al frente, altivo, yo creo que me lo merezco incluso oliendo el futuro incierto, de piezas de un puzzle de espejos desencajado que decapita ilusiones y sueños. Que muestra los vestigios de un crimen pulcro y pendenciero que yo inventaba perfecto.
4) Relato nº 4. Autora: Luna Carmesí. Título: "Las Sonrisas del Placebo".
No debe ser cuestión de esperma o de genética; tus ambientes e iniciaciones con gangrenosa moral hacen que la avaricia y la mediocridad casen bien juntos, y aunque te engalanes con disfraces caros y uniformes de altiva etiqueta, no eres mas que otro abanderado de burguesa profesionalidad. Eres copia de una copia, retocada y actualizada por tu tarjeta de crédito, plagio de persona... Poco mas. En realidad no me importa tu nombre y ni deberías haberte molestado en inventártelo. Conocerte me hace sonreír; soy como una infusión para tu bilis social, un placebo para tu engominada falsedad, una prescripción de un doctor de residuos urbanos, y percibo... Con seguridad, lo efectivo de mis remedios.Hace apenas tres horas estuve con alguien como tú; y sé, que antes de que llegue medianoche necesitare ducharme otra vez. Sonrío... Sonrío, porque no imaginé como de rápida se haría de pequeña mi agenda; sin duda una colección de pequeños bastardos.Reflexiono y vuelvo a sonreír; hoy no molestaras mucho en casa; me dije mientras te vestías afanosamente. Miré de reojo el dinero que habías dejado, y aunque sin bragas, reposaba confortable en buen humor... Nunca pensé que ser puta fuera tan terapéutico.
5) Relato nº 5. Autor: Abismo Ínfimo. Título: "Egoenamorado".
Despertaba una agradable sensación con su mirada, hablaba pausado, con ironía.
- Doctor, creo estar enamorado –sentenció, clavándome su mirada.
- Que no estoy enamorado de nadie ajeno a mí –añadió.
Hice por entenderle:
- ¿A qué se refiere?
- Creo estar enamorado de mí, doctor, de mí mismo.
- Explíqueme eso, por favor –le escuchaba pacientemente.
- Todas las mañanas, cuando me levanto, observo la misma situación en el espejo. Me observo en él y nunca logro verme entero, me observo indiferente, lejano, como intentando esconderme de mí mismo. Todas las mañanas, todas, lucho por intentar verme y ocurre que me doy la espalda, me niego a verme.
- ¿Y bien? –animé a que continuase.
- Pues que este hecho ha conseguido enamorarme de mí mismo –explicó-, como un amor platónico al que pretendo desnudar impunemente, como alguien idealizado cuya belleza está por asomar y cuya atracción despierta en mí el más anhelado de mis deseos.
- Es usted un narcisista –aseveré.
- No, para nada, porque no siento ninguna admiración por mí mismo –me confesó-. No puede ser así porque apenas sé quien soy, apenas me conozco.
6) Relato nº 6. Autora: Pati. Título: "Escéptico".
De pie frente al espejo, de repente me vi metódico, flemático y suicida. La blanca loza del lavabo teñida de un rojo carmesí derrumbaban mi otrora infranqueable muralla de contención. Era mucho más de lo que podía soportar. Algo angustioso. Algo funesto. Y los ojos de ella, grandes y vivarachos, delicadamente redomados, se me clavaron en el pecho como un afilado arpón. Envuelta en lágrimas de un profundo malestar, sus palabras se arrebujaron las unas con las otras convirtiéndose en un montón de sílabas obcecadas y desacertadas, como desatinada fue la acción de llamar al doctor. Cerré la puerta para acallar el silencio de sus cantos, encantos que tuve a bien de acallar tras ahogados "... déjame ... no puedes ... no me toques ...". Reduje a pequeños fragmentos el recuerdo de aquella tarde y vi a esa zíngara, con sus ramilletes de ventura y volví a escuchar mi jactanciosa risa cuando quiso presentarme la corta línea de mi vida.
7) Relato nº 7. Autora: Karen. Título: "Garantía de reembolso".
Salió presuroso del consultorio, casi huyendo, compungido, sin condensar ideas, en plena confusión intentaba recordar la explicación que le había dado el médico. Se detuvo en una esquina para dejarse llevar por la incertidumbre que de pronto se apoderaba de su ser, que teñía su suerte del mismo color de las palabras del doctor. Recordó la nota adjunta al absurdo reembolso con el que el psicoanalista pretendía apaciguar su desasosiego y evitar una reacción irascible. Pensamientos espásticos lo asediaban mientras se empeñaba en descifrar la caligrafía criptográfica, no terminaba de creer el ultraje al leer el apunte cínico y escueto: "Fragmentación exitosa. Reconstrucción malograda. Proceso deconstructivo abortado. Terapia fallida. Se adjunta reembolso."
8) Relato nº 8. Autora: Karen. Título: "Revés familiar".
- Seguro que es un retrato??
- Si, ya te lo dije…mejor empácalo y deja de molestar, que lo tenemos que enviar.
- Es que no lo entiendo… ¿Quién pide un retrato de espaldas, sin rostro??
- No hay nada que entender, es arte, son gustos, excentricidades, qué se yo!!
- De quién??
- Del doctor Gray.
- ¿???
- Pero hombre, nunca has oído de Darian Gray el hermano perdido de Dorian.
9) Relato nº 9. Autora: Amparo. Sin título.
Demasiado tiempo jugando a cara o cruz. Pongo una cara,… mi cruz es otra. Ni yo me entiendo. ¿Será todo causa de esa pizca de cinismo que hemos heredado los López? ¡Claro que sabemos cuál es la diferencia entre lo que esta bien o mal! Pero… ¿por qué razón no soy capaz de actuar de acuerdo a mis principios? Como cada día, al despertar, dormida a mi lado, Ella, con ese aire de paz… Pensaba afeitarme; pero no podía mirarme al espejo. Cada vez que lo intentaba solo veía reflejada mi espalda ; esa que cargaba con el peso de mi mentira…¿Cómo podía haberla traicionado durante tanto tiempo?.... ¿o era yo quien se había traicionado? Cerré el baño, acaricié mi barba de cuatro meses, abrí la ducha y lloré. Ringgggggggggg….–el teléfono. Acto seguido el crujir de la puerta y su tierna voz:
-Cariño…?... El doctor…¿el jueves te va bien?.
Llevaba un par de sesiones con el psicólogo…, tampoco le veía mucho provecho, pero necesitaba poder mirarme a la cara y afeitarme…
-Vaaaaale…
En un segundo, a mi lado, bajo la ducha, Ella… sin escondites. Su beso húmedo (mi abrazo seco), ignorando mi traición (justificando mi depresión).
Y estos son los relatos. En este mismo espacio aprovecho para felicitar a mi madre su 52 cumpleaños, en este día 7 de mayo, cuando las flores como ella desentrañan toda su hermosura.
Que los tomates lo manchen todo.
