viernes, 18 de abril de 2008

CORTOGENIA 2008


Ayer quedábamos, a las mismas puertas del Cine Capitol, en la glamourosa Gran Vía, sobre una esmerilada alfombra roja, con mi amiga Sara Párbole, minutos antes de que se estrenara en España el aclamado cortometraje "Alumbramiento", de Eduardo Chapero-Jackson, sobre el que ya dediqué una entrada. Con invitación hasta cubrir aforo, y ante un espectáculo desagradable que unos secretas exhibían frente a un deportivo rojo que habían interceptado sobre el mismo asfalto de la Gran Vía, esposando a los ocupantes, esperábamos toda una multitud a que las puertas se abriesen. Ocupamos nuestros asientos y un mediocre presentador inauguraba el festival con cándidas intenciones de parecer simpático. A colación, los autores de los cortos mostraron sus impresiones y, uno de ellos, se ganó a todo el público con una exposición brillantemente conducida. Ya estaba el plato servido; los cinco cortos que se exhibirían, cuatro a concurso y otro invitado, nos los servirían de un tirón. Un gustazo. Sobre todo, cuando recientemente había visionado todos los cortos de ficción nominados a los Goya 2008 (los de animación eran unos trabajos espectaculares) y la impresión que me llevé fue bastante más mediocre que la que me dejó ayer el cine Capitol. La diferencia en el nivel era considerable, lo cual da méritos a este Cortogenia, que celebraba ayer su 9ª edición (perdón porque la imagen que publico sea de la edición de 2007). Éste fue el cartel:


1) "Porque hay cosas que nunca se olvidan": el primer plato fue una delicia, en todo. En la producción afinada y vasta de recursos, en la música (entre otra, sonaba la maravillosa Caruso de Pavarotti), en la sutileza de la comedia, en las virtudes de sus niños protagonistas, en el despertar de las carcajadas del público, en la calidad de los planos, en la utilización de una trama sencilla pero bien aprovechada. El nivel, lo ponía alto este corto que contaba la trama de unos niños napolitanos que juegan a la pelota frente a las paredes de la casa de una vieja cascarrabias que está harta del estrés que los niños le provocan. Los aplausos intensos fueron merecidos. Una joya.


2) "Y todo va bien": personalmente el que menos me gustó. Una treintañera se prepara para un futuro matrimonial mientras a hurtadillas mantiene conversaciones excitantes con un desconocido en un chat. El trabajo de los actores es bastante bueno y consigue eclosionar carcajadas merecidas pero la trama es de lo más grotesca y la moraleja bastante simplona, ésa es mi impresión. Desconocidos nada explosivos en el sexo que cuando consiguen solucionar sus problemas personales se convierten en emuladores de Nueve semanas y media. Flojito.


3) "Epílogo": Desde mi entender, una obra maestra. Perfecta, barata en recursos, de una calidad magistral en todos los planos, una fotografía impresionista en tonos azules y amarillos de alta calidad, todo un trabajo de 7 minutos minuciosamente elaborado a partir de 8 horas de película que suponen un elegante retrato in crescendo sobre la génesis del amor y sus momentos de clímax, a partir de los recuerdos de pareja que han quedado como posos de añoranza, que se traducen en planos de duración corta a modo de flah backs, hasta provocar una catarsis que se desangra con una magnífica exposición de los celos, de la infidelidad, de la hecatombe de una pareja y de la afloración de los más bajos instintos, sin diálogos, con la voz de él en off retratando su miseria. Una obra que estremece, que sobrecoge, un fiel retrato del amor y de la infidelidad y los celos, una obra sencilla, como la define su director, pero en absoluto simple.


4) "Alumbramiento": y llegaba el plato fuerte, el nombre de mi amiga en grandes títulos de crédito en un cine clásico como el Capitol. Me acomodo en el sillón. Intento estar cómodo, pero la intensidad y la carga vital de esta joya, galardonada con tantos premios de renombre, me mantiene en un estado tenso que me pone de lleno en contacto con la muerte, a través de los últimos estertores de una anciana (excelente su trabajo) en la cama, ante su familia que la acompaña en esos últimos momentos. Sara Párbole hace un gran papel como enfermera que a las órdenes de un médico intenta minimizar el sufrimiento de la anciana y, como digo, las sensaciones afloran y el malestar invade a uno de una manera brillantemente conseguida por el director. De una ternura especial es el diálogo que mantiene la nuera con la anciana. Las lágrimas se dejaron caer por el Capitol. Otra joya, otra obra maestra.


5) "Lampa Cu Caciula": sensible y agradable pieza de 23 minutos que nos lleva al periplo que supone para un padre en Rumanía ir a arreglar el televisor para que su hijo vea una peli de Bruce Lee. Toda una odisea para que los rayos catódicos iluminen ese humilde hogar de Rumanía. Muy buen acierto el de presentar esta pieza como obra invitada.



Así que ayer gocé a lo grande a la estela de mi amiga, Sara Párbole.