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sábado, 28 de febrero de 2009

BLUE MOON... UNA SENSACIÓN


El Loco se despertó de súbito en la India abandonando una pesadilla en la que volaba arrastrado por la corriente. La ventana estaba abierta, aún era de noche. Un halo de luz tenue entraba oblicuamente, escurriéndose por el pasillo. Acudió a la ventana y observó una extraña luna azul, omnipresente y obscena, todopoderosa, que atraía a su mirada abducida. La luna parecía sonreír abiertamente y parecía comunicarse con señas. Sólo el ruido del viento intermediaba entre el Loco y la luna. Fueron unos minutos incalculables, inescrutables, antes de que el sol empezase a despuntar...







...El amanecer emborronaba la huella de la luna en el cielo, poco a poco. Pero la luna se despedía de el Loco, con un gesto, procurándole una sensación. Recibía la emoción como las notas acompasadas de una bella canción, germinando en él una sensación de felicidad etérea y eterna que le transportaba por todos los poros de la piel un vibrante estado de química en acción, y con esa emoción adherida despedía la escena con una ancha sonrisa y abandonaba el marco de la ventana con el anhelo de seguir sonriendo a la vida, encendiéndose un cigarro que evocaba verdes esperanzas, no sin un cierto deje histriónico.







El Loco vagaba feliz por un mundo en constante cambio, al que se adaptaba camaleónicamente con alegría, pacíficamente, y se dejaba llevar por la crecida del río de la ciudad, cabalgando al paso por las calles que despertaban en él los estímulos que le mantenían vivo, galopando cuando las sensaciones fuertes se apoderaban de la escena en la que compartía una cerveza con su colega del alma y los vientos enloquecían y embravecían las aguas, siempre con una sonrisa en la boca después de la satisfacción de haber salido ileso. La idea de lucha, de pelear por unos ideales, por una justicia inalcanzable, de correr delante de la policía como un peligroso alterador del orden público, de evadir las leyes a doscientos por hora de Vitoria a Bilbao a la espalda de un alma vendida al diablo, dejando florecer sus nervios como relámpagos en el momento más inesperado, haciendo perenne su inconstancia después, reviviendo las idas y las venidas, y las contradicciones, de su padre... todo ello desaparecía cuando la emoción que la luna azul le había transmitido esa noche mágica en la India reaparecía en cualquier situación en la que se encontrase. Ningún mal le atemorizaba ahora, nada que no tuviese solución podía contra él, nada podía contra el antídoto que la lección de la luna azul le había dado para siempre.





Nota: Hay quienes piensan que la "Blue moon" es una sensación que provoca la segunda luna llena del mismo mes, y que se reduce a una sensación de felicidad eterna y despreocupada en la que nada es necesario y en la que reina el buen rollo y la humanidad propia de los rastafaris. El fenómeno ocurre aproximadamente cada dos años y medio, aunque entre enero y marzo de 1999, mucho más excepcionalmente, ocurrieron dos lunas azules, con un mes de febrero en el que no hubo ninguna luna llena. Esta sensación, dicen los rastafaris, una vez que se experimenta, se lleva adherida para toda la vida, contra todo mal. Anunciamos a través de este blog que la siguiente "Blue Moon" será la Nochevieja próxima, ¡toma ya! Os paso, de paso, un calendario lunar del 2009. Desde el miércoles pasado, la luna crece y crece hasta la siguente luna llena del 11-M, mmm

miércoles, 21 de mayo de 2008

LA BREVE Y DESDICHADA HISTORIA DE UN ENTRAÑABLE PERSONAJE ANÓNIMO


Esta es la historia de un anónimo vecino de mi ciudad, al que quiero homenajear sin desenfundarle de su sayo de anonimato, pues es de gran magnitud y valor su capacidad para la superación de todas las vallas que la vida le va interponiendo en su infatigable carrera de obstáculos, que merecía una entrada como ésta.






Con veinticinco años vivía francamente enamorado de su eterna compañera y disfrutaba cómodamente de su vida como asesor en una universidad pública en Madrid, después de haber terminado con éxito la licenciatura de Económicas y haber superado estoicamente las oposiciones pertinentes. La vida se comportaba con él mostrándole una plácida y agradecida sonrisa; el amor por su eterna compañera le impulsaba enérgicamente cada mañana; y su solvencia económica, unida a una actitud vitalista y emprendedora, colaboraban para que esta anónima persona disfrutase de la vida como ninguno de quienes le conocían habían imaginado años atrás y como ninguno de sus mejores amigos había conseguido hacer. Sus anónimos amigos habían caído como moscas ante las fauces desgarradoras de la heroína, sustancia que se había convertido en la reina demoníaca de la selva de la calle en la época en la que nuestro anónimo personaje comenzaba a eludir sus vivencias al conocimiento de sus padres (año 1980, 15 años).







Ahora disfrutaba de una vida cómoda, alejada de todo mal, bajo vientos calmados, toda vez superado el épico vendaval que supone desengancharse de una ruina como ésta. Y se emprendió, bajo la bandera de su irrenunciable amor hacia su eterna compañera, en la odisea de traer una niña al mundo, una epopeya que hoy tiene doce años.






Comenzaba a vivir un nuevo capítulo maravilloso de su vida, hasta que una brisa de remordimiento le azotó y los vientos parecieron acelerarse. Su conciencia se removió al comprobar que su eterna compañera, embarazada, parecía estar destinada a ser madre, y nada más, sin dedicarse a ningún trabajo en concreto por el motivo básico de que nuestro anónimo personaje disfrutaba, como hemos dicho, de una bollante solvencia económica que le permitía a ella estar relajada. Él pensaba que ésa no era la vida deseada para su eterna compañera y le animó a que encontrase un trabajo en el que desarrollarse, una actividad en la que emprenderse al margen de su actividad maternal . Y encontraron un buen trabajo para ella, aunque ciertamente lejano a donde vivían: en un país centroamericano, el cual prefiero no mencionar. Tomó la decisión de renunciar a su puesto público como asesor.




El avión les transportó a este país tropical y allí nació la niña de sus ojos. Él encontró un buen trabajo dentro de la cooperación internacional y juntos disfrutaron de una nueva vida en los suburbios de una capital violenta y despiadada que no les quitaba la careta de gringos a pesar de sus naturales intentos de pasar desapercibidos. Fueron años felices; conocieron a mucha gente, hoy en día sus mejores amigos con toda probabilidad. En Madrid, los otros, se habían muerto.










Años dulces hasta que el horror se violentó contra ellos con su sonrisa más perversa y diabólica y todo se convirtió en una austera y severa mierda. Su eterna compañera, embarazada por segunda vez, marchó a hacer un recado y le dijo a él que se encontrarían de nuevo en aproximadamente dos horas. Fue la espera más agónica y descarnada de su vida. Ya no la volvió a ver. Su eterna compañera había sido golpeada por el retrovisor de un camión que se dio a la fuga y los hospitales centroamericanos no se accionaron con la celeridad oportuna hasta comprobar que el seguro estaba pagado, con lo que la lentitud y la neciedad contribuyeron al final fatal.







El horror, por tanto, tiñió su manso hogar, y hubo de meditar si correspondía seguir respirando de esa condena que la vida le había impuesto o si la carga de su pena era tal que no merecía la pena hacerlo. Y la niña de sus ojos, con seis años, le miraba incomprendida y en silencio. Y su padre decidía tirar del carro y apostar por ella, aferrándose a la vida, también en silencio. Fueron unos años tras los cuales el padre decidió que su hija no tendría mucho futuro en ese país, y se hizo finalmente consciente de que lo que la niña añoraba era vivir algún día en la tierra de sus abuelos.







Por eso, decidió volar hacia España y hacer un hogar con ella. Cuando primeramente aterrizaron en Madrid, su primer trabajo, en la Cruz Roja, allá por el 11 de marzo de 2004, fue el de informar a los familiares de las víctimas de lo sucedido. A la segunda llamada, decidió huir, no pudo más. Y se marchó a otra ciudad de España. Ahora, retorna a la ciudad que le amamantó, la que mejor conoce, y en la que menos gente le queda. Pronto se reunirá con su hija en Madrid. Aquí han dado con una abismal fuente de amistad que hará brotar de sus chorros sus infinitesimales y cálidas aguas humanas.

jueves, 8 de mayo de 2008

ZARA PLAGIA A ROCÍO CAÑERO Y EL GENIAL FORGES CALMA LAS AGUAS


Conducía mi coche rumbo al barrio cuando por la Cadena Ser entrevistaban a Rocío Cañero, una excelente dibujante que no ha rentabilizado mucho sus dibujos, si lo comparamos con el negocio que ha hecho la todopoderosa Zara plagiándolos para estamparlos en una colección de camisetas. Una amiga le alertó, cuenta ella, de la similitud que tenían los dibujos de unas camisetas que encontró en un escaparate con los que ella dibujaba desde tiempo atrás. Rocío no le dio importancia. Posteriormente, más amistades volvían a contarle lo mismo, reiteradamente, hasta llegar al punto de querer dirigirse a esos grandes almacenes con el fin de confirmar el bulo, almacenes a los que no acostumbra a visitar pero a los que finalmente iba a acudir.
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Y se asombra cuando comprueba que increíblemente sus dibujos están estampados en las camisetas de algodón, multicolores, a las que las adolescentes se abalanzan en manada. Rocío se asusta, después recapacita. ¡Son los mismos dibujos con los que había colaborado en la elaboración de una revista gratuita con unos viejos amigos!, ¡qué horror!, pensó.
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Telefoneó a sus amistades y el tema le rondaba repetidamente por la cabeza. Ellos le recordaban que nunca había registrado sus dibujos, que era un David contra Goliat, que Zara tendría multitud de abogados, que probablemente hubiesen incluso registrado ya sus dibujos. ¡Qué horror!, pensó. Y podrían denunciarla a ella porque los dibujos ya les perteneciesen a ellos. Kafkiano. Rocío decidió que su empresa era imposible, que no merecía la pena malgastarse.
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No obstante, hoy acudía a la Cadena Ser para hacer eco del asunto. Quienes conducían el programa en cuestión se mostraban indignados con el plagio y animaban a Rocío a pleitear, pero ella se veía indefensa, muy indefensa. Los presentadores animaban a que algún abogado llamase para dulcificar la cuestión e incluso retenían la línea con Rocío para no hacer borrón y cuenta nueva, pero ninguno llamaba. Los presentadores le recordaban el hecho de que esos dibujos que prestó a sus amigos para la revista (de los que Zara se hizo con su poder), podían pertenecerle legalmente a ella si se demostraba que se lucró con ellos, lo que determinaría la posesión de la propiedad intelectual, pero ella no se había lucrado; los había entregado a sus amigos de forma solidaria, altruísta, en consonancia con su carácter, que brilla por su hermosura cuando habla.
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Y entonces hubo un momento inesperado, una llamada. El genial Forges, igualmente indignado, y profesional del dibujo donde los haya, se prestó a calmar las aguas. E hizo una fabulosa exposición en la que diferenció el carácter de la propiedad industrial (haberlo registrado) de la intelectual (demostrar la autoría de una obra) y animó a Rocío diciéndola que demostrando que la revista en cuestión había tenido cierta audiencia, porque había sido distribuida, aunque fuera de forma gratuita, se demostraba también que ella era la propietaria intelectual de la obra, con lo que el Goliat era ella y no la poderosa empresa de Amancio Ortega, así que consiguió levantarla el ánimo y lo hizo de una forma brillante, de manera que Rocío, estoy seguro, emprenderá las medidas pertinentes y denunciará. Los presentadores del programa prometieron llamarla el próximo jueves para estar informados de los pasos dados. Desde aquí, Rocío, te animamos a que lo hagas. Ni que decir tiene que todos estamos contigo, que el deseo es que se haga justicia. Cuando aparqué el coche, estaba convencido de que Rocío ganaría esta causa.

jueves, 6 de marzo de 2008

DE ARROZ, FORTUNAS, AGUA Y TAMBIÉN DE EMILIO


¿Sabías que las fortunas de los tres hombres más multimillonarios del planeta (lista recientemente actualizada por la revista Forbes, una lista en la que Bill Gates pasa a ocupar el tercer lugar con 58.ooo millones de dólares, 2.000 menos que el empresario mexicano Carlos Slim, y 4.000 menos que el financiero estadounidense Warren Buffett) darían para pagar toda la producción mundial de arroz a día de hoy, a pesar de la decadencia de la divisa norteamericana y del desequilibrador aumento del precio del elemento que más vidas mantiene en el planeta?.




La tonelada de arroz se está acercando a los 350 euros por tonelada en el mercado mundial, provocando una crisis que recuerda a las más trágicas de los años 70, debido en gran medida al aumento de la demanda en los países emergentes, que acceden a una dieta que antes les era imposible, ocasionándose aun hoy, en el siglo XXI, la espeluznante cifra de 35 millones de muertes al año producidas por la hambruna. Como si cada año se muriese toda la población española por no poder comer arroz, alimento fundamental por su contenido vitamínico y proteínico que mantiene vivos a una buena parte del total de la población mundial. El arroz es uno de los cultivos y de los alimentos básicos más antiguos del mundo, que probablemente se cultivase por vez primera en Henudu, aproximadamente en 5.500 a.C.




Uno de cada tres granos de arroz se produce en China y uno de los mayores problemas con los que se enfrenta este gigante económico es la carencia del elemento base para la vida, el agua, en donde uno de cada cuatro chinos no accede a un agua libre de estar contaminada. Hoy en día, 31 países, habitados por menos del 8% de la población mundial, se ven frente a déficit crónicos de agua dulce. Pero para el año 2025 se prevé que 48 países enfrentarán estos déficit, que afectarán a más de 2.800 millones de habitantes, 35% de la población mundial proyectada. Los mayores productores de arroz del mundo (China, India, e Indonesia) desparraman un agua que necesitan en un cultivo de arroz que hoy en día no cubre las necesidades del planeta.






Uno de los empresarios que figuran en esa lista Forbes lo está por haber ganado 11.000 millones de dólares en un año. A menos de 350 euros la tonelada... no me apetece hacer más cálculos. Réquiem por las víctimas de un mundo tan injusto y homenaje que quiero hacer a mi compañero de Facultad, Emilio, que recientemente me le encontré después de catorce años sin vernos y que me contó que tuvo que desprenderse solidariamente (entre los familiares que lo necesitaban) del dinero que amasó por la venta de un dúplex tras un infructuoso proyecto de vivir en pareja, cuando continuaba viajando por los países en desarrollo, fruto de su actividad profesional en proyectos de cooperación, cuando comprobaba que, sin haber hecho nada, más que especular involuntariamente con el ladrillo, en esos países era considerado como un individuo con mucho poder. Me contó que tanto dinero le había provocado más de un quebradero de cabeza y algún que otro conflicto personal como ser humano. Me alegro de que hoy en día sea una persona feliz que se haya venido a vivir a mi barrio, porque tendré más cerca a un viejo amigo que brilla por su solidaridad. Un saludo muy cariñoso para este nuevo vecino que tengo, que madruga a diario y se sacrifica pasionalmente con la única intención de que todos convivamos en un mundo más justo. Ojalá tal sueño se cumpla alguna vez.

lunes, 4 de febrero de 2008

ENHORABUENA A MANUELA VELASCO


Apoltronado en el sofá contemplaba la Gala de los Premios Goya. La gala de las sorpresas podía ser el puente para que pudiesen premiar la película en que una compañera mía de la infancia había participado. Su nombre: Manuela Velasco. Su trabajo: [Rec]. Tenía la ligera sensación de que iban a pronunciar su nombre, aunque las apuestas no estuviesen de su favor. Anoche fue la gala de las sorpresas, y resultó premiada con dos estatuillas esta película. Primero fue el premio al mejor montaje. Después ocurrió lo deseado: el premio a la mejor actriz revelación fue a parar a aquella niña rubia que jugaba conmigo y con mi hermano en los alrededores de la casa de mi abuela, quien era vecina de la abuela de esta niña de pelo rubio, en el barrio de Cuatro Caminos, enfrente de la desaparecida estación de Alenza, siempre sonriente y a la estela de su hermana, con la que también jugábamos. Sus tíos son grandes amistades de mis padres a los que felicito por este premio. Con especial cariño, enhorabuena por tu trabajo, Manuela.

lunes, 3 de diciembre de 2007

ÚLTIMA HORA: "ALUMBRAMIENTO" NUEVO PREMIO EN BERLÍN


Unos posts más abajo me dediqué a hablar de mi vieja amiga, Sara Párbole. Ya alucinamos todos cuando el último cortometraje en que ella había participado, "Alumbramiento", de Eduardo Chapero-Jackson (en la foto), ganó el León de Oro en la Mostra de Venecia al mejor cortometraje. Ahora ella está celebrando la consecución en la noche del sábado del premio otorgado por la Academia del Cine Europeo, en Berlín, al mejor cortometraje. Una realización que pone en el debate el tema de la muerte y que está siendo aclamada en todos los festivales por los que se exhibe. Se habla de este corto como posible candidato futuro a los Oscars. Ya lo es su anterior trabajo, "Contracuerpo", que competirá por la estatuilla dorada en la próxima edición. Larga vida al éxito de este nuevo director, de grandes maneras, y al de mi amiga, Sara Párbole, porque se lo merecen.

lunes, 19 de noviembre de 2007

TANA SIMÓ: TRAYECTOS ARTÍSTICOS



Tana Simó (Peñíscola, Castellón de la Plana, 1972) es una joven, aunque madura artista que ya desde pequeña jugaba con las acuarelas. (Siento no disponer ahora de otra foto en la que se la vea mejor, pero ésta también me gusta, mirando a Rubén Díaz de Greñu). Su entusiasmo creativo quizás le viniese dado de su padre, Miguel Simó, quien disfrutaba recreándose con la imaginación cuando se encontraba con cualquier objeto en su camino. Tana era una niña con los ojos muy despiertos que se asombraba con el mundo de los mayores y siempre sintió la necesidad de reflejar esos mundos paralelos en el lienzo. Cuando los mayores le preguntaban, ella contestaba siempre: "Yo quiero pintar". Y fue así como materializó su sueño, matriculándose en la Escuela Massana de Barcelona, con diecinueve años.






Allí nació su interés por la representación pictórica de los objetos y por los elementos arquitectónicos y adquirió una técnica depurada con la que consiguió unas cuantas matrículas de honor. Entendió en profundidad los distintos enfoques artísticos y aprendió a desvincularse de ellos, para intentar no pertenecer a ningún género en concreto. Allí conoció la vida de la ciudad de Barcelona, y con ello a mucha gente variopinta, resurgiendo en ella ese interés por la condición humana, fascinante en todo caso (de pequeña, por su condición de nieta de ex alcalde y dueño de un hotel al mismo tiempo, ya había ido adquiriendo esa curiosidad por las distintas gentes que les venían a visitar cada verano). De Barcelona marchó a Valencia, a la Facultad de Bellas Artes de San Carlos (Universidad Politécnica de Valencia) y allí destacó por su fuerza creativa. También por su empeño: Tana nunca dejó de crear. Actualmente vive en esta ciudad que para ella es una "fuente de luz" y en la que comparte ambiciones artísticas con su entrañable pareja, Rubén Díaz de Greñu, otro artista que merecería otro post aparte.






Y fruto de esos trabajos que presentaba a sus profesores o profesoras en la facultad de Valencia es esta exposición que hace ya dos meses se pudo contemplar en el entrañable Castillo del Papa Luna de Peñíscola, en la que estuve presente y de la que salí admirado. La exposición venía a denominarse "Trayectos" y en ella, a través del acrílico, plasmaba las distintas sensaciones que se pueden fotografiar a través de la ventanilla de un coche; imágenes de neón en movimiento, moteles de carretera, señales de tráfico, nubes. Algunas de esas sensaciones son muy realistas, como copiadas de una fotografía; otras son plenamente irreales, desfiguradas, abstractas o surrealistas. Hay mucha magia en esta exposición.




Y un gran dominio de la técnica de las veladuras, totalmente en desuso por los artistas contemporáneos, y de la que Velázquez fue un maestro, tan laboriosa, lenta, poco productiva. Tana Simó elige, para esta exposición, una técnica que hoy en día no está compensada en el mercado, y que por tanto no se utiliza. Ella no entiende de reglas de mercado, ella entiende de arte. Ella no habla con los marchantes, ella habla con las hadas, porque es magia lo que brota de sus pinceladas. Y es lo que hace en esta exposición, arte, el cual intento mostraros con lo que pudo recoger mi cámara. Aprovecho para saludar a todos los que aparecen en el vídeo, aunque creo que es muy largo y no lo pueda colgar. Lo reintentaré. Por el momento saludo a todos cuantos aparecen en él: Víctor, Rubén, Noé, Esther, Elena, Adolfo, Manuela, Eider y la misma Tana, gente muy auténtica que se reúne en Peñíscola, y con los que pasamos una noche llena de encanto.





Por cierto, os dejo el mail de esta artista, por quien pueda estar interesado en su obra: tana1972@mixmail.com. En mi opinión, sus obras se cotizarán altas.

sábado, 10 de noviembre de 2007

MARCOS: DEL FLOWER POWER A LA DUALIDAD

La primera vez que conocí a Marcos no tengo duda de qué día fue. Y eso que hacía exactamente una hora que nos habíamos comido un ácido, allá por el año 93. Era en la puerta de un centro comercial de Rivas, que se había inaugurado recientemente. En el interior del centro había una discoteca a la que ni Marcos ni yo prestábamos atención. Mientras dentro, en la discoteca, la gente joven se perdía la vida consumiendo drogas de diseño y escuchando una música artificiosa e inodora, Marcos y yo andábamos fuera deleitándonos con su gran descubrimiento de entonces, en aquella noche templada de septiembre, cuando observando unos cactus solemnes y una vegetación florida que había en un pequeño jardín, exclamó: "Viva el Flower Power. Lo he visto, lo he visto, lo he visto todo".




Insistía en hacernos entender que lo había visto, que lo había visto todo, en ese mismo momento. Yo me acerqué a él e insistió en que me volcase a la contemplación de las plantas para lograr percibir lo que decía haber visto. En esos momentos yo no apreciaba nada, más que unas plantas muy bellas, pero pronto comprendí que Marcos hablaba de algo más de lo que en principio era una apariencia y entonces se refirió a un artículo periodístico en la revista Primera Línea que hablaba del consumo de psicotrópicos y que yo había leído hacía apenas unos días, en el que escribían sobre algo extremadamente mágico denominado "flower power". Desde esa noche, surgió entre nosotros una amistad duradera que nos llevó a tener muchos momentos igualmente mágicos en el campo, al calor de una hoguera, entre los rocambolescos cortados de la laguna de Rivas, que parecían caras majestuosas que contemplaban el devenir de nuestras ensoñaciones.


Con el tiempo nuestros caminos tomaron rumbos distintos y entonces ya sólo nos veíamos de vez en cuando. Pero aquellos momentos que habíamos compartido habían dejado huella en nosotros y hacían que yo pudiera entender mejor como él iba sorteando la vida, en su camino sinuoso. Y es que su vida se movía entre extremos, desde lo más espiritual, y hasta religioso, hasta lo más extremo de lo contrario. Marcos iba equilibrándose en ese andar consigo mismo, redescubriéndose. Así pasaba de comprar todo tipo de budas para decorar su santuario y de rodearse de incienso nepalí para empollarse el Baghavad Gita a incinerar todos sus fetiches y abogar por el hip hop y el skate, cultura urbanita de la que nunca era capaz de emanciparse. Marcos fue un John Lenon o un Bob Marley que no encontraba su sitio como tal y, entre tanto, buscaba su camino. Entonces descubrió la suavidad de las seis cuerdas y se decidió a componer desde su interior psicodélico, siempre hermanado con la cultura rasta y he aquí su más conocido éxito, "Marihuana Revolution". Un beso, Marcus.

miércoles, 24 de octubre de 2007

SARA PÁRBOLE, UNA PRINCESA BUSCONA


El día en que conocí a Sara Párbole (Madrid, 1974) es de dudosa exactitud. Ni ella ni yo lo tenemos claro a día de hoy. Hoy en día, nos podríamos enzarzar en el enredo de plantear como nos conocimos, pero apenas llegamos al consenso de que fue a finales de 1995. No sabemos si fue más por un primo mío o fue por coincidir en el Campus de Somosaguas; ella en Sociología, yo en Ciencias Políticas. Pero nos conocimos, seguro, charlando de la vida misma, de la actualidad que nos rodeaba, de las ilusiones que teníamos, siempre en busca del ideal de justicia, siempre desde el punto de mira de dos almas joviales y radiantes que intentaban comprender el mundo. E intentamos ser francos, siempre, con nosotros mismos. Su mirada optimista puesta en la vida y su obstinación en hacer algo que salvase al mundo, crearon en nosotros un nexo que nos llevó a múltiples conversaciones acerca de las más diversas cuestiones de la vida, siempre intentando satisfacer nuestra hambrienta curiosidad.


Por entonces, Sara se enfrentaba a una diatriba en la vida, entre querer hacer lo que realmente quería y luchar por encontrar un camino pragmático. Estudió Sociología pensando que así conocería mejor el intrínseco mundo de las relaciones humanas y apostó por intentar entender al ser humano, hasta llegar a ser una persona con muchas habilidades sociales. Pero su camino no estaba en el campo de la mercadotecnia o de los estudios de opinión. Su camino estaba en el teatro. Ése era su deseo. Durante el tiempo en que fuimos compañeros en la Universidad, Sara meditaba mucho sobre el camino a seguir, cada vez más separado de las aspiraciones de sus compañeros, atrapados entre unos textos que perdían credibilidad. Y sin grandes ostentaciones en la vida, Sara terminó por desapegarse de la Facultad y quiso vivir del teatro. Comenzó haciendo cuentacuentos musicales (alguno que otro los hicimos juntos) y, después de desanimarse más de una vez y querer abandonarlo todo, terminó por recibir clases en el Teatro Asura, donde aprendió a interpretar clown y donde todos nos pudimos reír mucho en los entrañables matchs de improvisación, de los que guardo los más gratos recuerdos. Consiguió un trabajo como profesora de teatro para niños y después se matriculó en la Escuela de Cristina Rota, en la que se formó profesionalmente y a través de la cual se introdujo en el mundo profesional.
Hoy en día actúa en una obra titulada "Las princesas busconas exigimos más pescao", que es una auténtica joya representativa del complejo mundo de las mujeres, siempre insatisfechas, y que pronto se reestrenará en Madrid, e incluso ya están hechas las gestiones para su estreno en México.
Y, como colofón, su interpretación en el cortometraje "Alumbramiento", de Eduardo Chapero Jackson, que ha logrado el León de Oro al mejor cortometraje en el Festival de Venecia y se presenta como candidato a una futura ceremonia de los mismísimos Oscars. Hoy en día, mi amiga Sara vive de la interpretación y es siempre un placer contemplar su trabajo. En su lucha por conseguir hacer lo que ella deseaba, Sara está cruzando la meta. Sabiendo que a la larga, consigue lo que desea, estoy seguro de que otras metas que se propone, acabarán por ser su seña de identidad.
Mucha mierda, Sara, te considero una gran amiga.
Añado que Sara Párbole es la segunda por la izquierda de la foto que he encontrado y que actualmente está actuando con la compañía Martelache (proveniente de la Escuela de Cristina Rota), de viernes a domingo, en la sala "La Escalera de Jacob", con la obra titulada "Noches locas de cabaret, mentiras y pecados". Pronto iré a verla. Ya os contaré.

jueves, 18 de octubre de 2007

LA REVELACIÓN DE NACHO




Buenas.
Voy a comenzar por comentar una foto. O dos, ya que nos ponemos. La foto en la que salgo durmiendo es una foto que me hizo un colega unos días antes de que este mismo colega hiciese esa otra foto sobre un Joshua Tree, en el mismo Joshua Tree National Park, California (EEUU).

Cuando dormía, en esa foto, apenas podía soñar en fantasías venidas del pasado. Mis sueños estaban vetados. Mi abismal mundo de lo ínfimo se reducía a experiencias pasadas. Se escapaban muchos de los sueños que aun no podía tener. Y eso me empequeñecía.


Dos días después, mi amigo, que se llama Nacho y que es de Almería, hacía una foto totalmente distinta a cualquiera de las que podía hacer mi cámara. Aun a pesar de que las dos cámaras fueran parecidas, digitales compactas, e incluso de la misma marca, sus fotos no eran como las mías. No recuerdo lo que había soñado la noche anterior. Ni tampoco lograba recordar Nacho su sueño, pero estoy seguro de que el mío había sido distinto al suyo. Probablemente mi sueño había sido de los irreales, de los ilógicos (me cuesta muchísimo entender, o poder contar, mis sueños cuando despierto). Pero el de Nacho no sé cómo había sido, aunque seguro que diferente a los que iba a tener después de ese día, en el que tomó esa fotografía del Joshua Tree. Porque lo que vio Nacho ese día con su cámara y con sus mismos ojos, no fue para nada lo mismo que lo que mi cámara, o mis ojos, podían ver. Mi mirada se centraba ese día en Nacho, y menos en Jordi, que también estaba esa noche con nosotros, al sur de California. Porque ese día (o noche), Jordi no llevaba ninguna cámara consigo y no sé como podían ver sus ojos, aun habiendo hecho lo mismo que había hecho Nacho unas horas antes. Pero los ojos de Nacho, al calor de unas setas alucinógenas que empezaban a hacer efecto, podían, ayudados por una cámara casi idéntica a la mía, hacer unas fotos imposibles. Yo era testigo de que el cielo estaba blanco como la espuma y de que la luna llena como los mares, pero, a los ojos de Nacho, de los que yo era testigo, el cielo se había llenado de dragones que le llamaban y el cielo se expandía y se contraía, como los latidos del corazón. Y sus fotos eran distintas a las mías.

Yo, ese día, tenía otra mirada puesta en la luna y apenas podía percibir todo cuanto ocurría. Pero lo que Nacho sentía en aquel momento, contándomelo tal cual le sucedía, era de una naturaleza indescriptible y de una calidad humana completa, distanciado de todo lo que hasta entonces le había ocurrido nunca, aun bajo los mismos efectos de alguna que otra seta alucinógena que hubiese consumido tiempo atrás. Esa noche, Nacho tuvo una revelación. Y sus sueños son diferentes desde entonces. Porque nunca antes se había abierto hasta el entramado de su interior con esa garra, con ese ímpetu, y pudo comprobar que su interior era más amplio de lo que él pensaba.


Yo sigo soñando irrealidades. Pero también sé que Nacho es más Nacho, que ha crecido. Y por eso, duermo más tranquilo.